Fango…

Io lo so che non sono solo
anche quando sono solo
sotto un cielo di stelle e di satelliti
tra i colpevoli le vittime e i superstiti
un cane abbaia alla luna
un uomo guarda la sua mano
sembra quella di suo padre
quando da bambino
lo prendeva come niente e lo sollevava su
era bello il panorama visto dall’alto
si gettava sulle cose prima del pensiero
la sua mano era piccina ma afferrava il mondo intero
ora la città è un film straniero senza sottotitoli
le scale da salire sono scivoli, scivoli, scivoli
il ghiaccio sulle cose
la tele dice che le strade son pericolose
ma l’unico pericolo che sento veramente
è quello di non riuscire più a sentire niente
il profumo dei fiori l’odore della città
il suono dei motorini il sapore della pizza
le lacrime di una mamma le idee di uno studente
gli incroci possibili in una piazza
di stare con le antenne alzate verso il cielo
io lo so che non sono solo
anche quando sono solo
io lo so che non sono solo
e rido e piango e mi fondo con il cielo e con il fango
la città un film straniero senza sottotitoli
una pentola che cuoce pezzi di dialoghi
come stai quanto costa che ore sono
che succede che si dice chi ci crede
e allora ci si vede
ci si sente soli dalla parte del bersaglio
e diventi un appestato quando fai uno sbaglio
un cartello di sei metri dice tutto è intorno a te
ma ti guardi intorno e invece non c’è niente
un mondo vecchio che sta insieme solo grazie a quelli che
hanno ancora il coraggio di innamorarsi
e una musica che pompa sangue nelle vene
e che fa venire voglia di svegliarsi e di alzarsi
smettere di lamentarsi
che l’unico pericolo che senti veramente
è quello di non riuscire più a sentire niente
di non riuscire più a sentire niente
il battito di un cuore dentro al petto
la passione che fa crescere un progetto
l’appetito la sete l’evoluzione in atto
l’energia che si scatena in un contatto
io lo so che non sono solo
anche quando sono solo
e rido e piango e mi fondo con il cielo e con il fango
e mi fondo con il cielo e con il fango
manifiesto formalista…

UNO. Toda persona puede ser un formalista, sin importar actividad, profesión u ocupación. Para ser un formalista no hay ceremonia de iniciación, mejor así. DOS. Nuestro único derecho está en formalizar. TRES. No hacemos nada al pie de la letra. CUATRO. Sabemos que todo tiene que ver con la invención de formas. CINCO. Decimos no a la imitación burda. SEIS. Somos Apolíneos y Dionisiacos, pero en el fondo sabemos que somos todos Apolíneos. SIETE. Nunca leemos de manera Hipersimplificada. OCHO. Sabemos que toda forma tiene algo que decir. NUEVE. Nuestro objetivo último es romper los límites entre lo culto y lo popular. DIEZ. Sabemos y asumimos que somos minoritarios, somos los menos tratando de ser aún menos. ONCE. Nos movemos sólo a través de una intuición de mundo, real e irreal a la vez. DOCE. Nuestra forma de leer es transversal, saltando de un tema a otro como quién cambia de camisa. TRECE. Entregar orden, homogeneizar, distribuir, simplificar, ocupar recursos conocidos, todo esto no pertenece en absoluto a los objetivos de los formalistas sino a los de la domesticación social. CATORCE. La forma es ninguna cosa capaz de convertirse en cualquier cosa. QUINCE. Sabemos que un detalle te puede revelar el universo. DIECISEIS. Nuestro objetivo es hacer plausible la idea de que toda forma no es más que la forma de una forma, forma traducible a todos los códigos posibles, y que este proceso no puede sino desembocar en nuevos códigos generadores de formas, éstas mismas generatrices y apetecibles. DIECISIETE. Ser formalista es ser Barroco; es siempre exagerar. DIECIOCHO. Es equivalente a pájaros que no pueden volar, perros que no pueden correr y hombres más altos que las puertas…no ya un “uso adecuado”. DIECINUEVE. Todos estamos haciendo cosas, más que artistas, que suena hueco y pomposo, somos artesanos, es decir gente que hace cosas. VEINTE. Para los formalistas aprender es una forma de coleccionar: citas y extractos de lecturas diarias, formas, imágenes y también ideas extravagantes. VEINTIUNO. Pensamos en una especie de rebelión por saturación, por desborde. No se trata de hacer menos sino de hacer más. Se trata de decir que no vamos a hacer un relato desprovisto de elementos anexos, sino que vamos a poner 15 relatos en uno. VEINTIDOS. ¿Quiénes somos entonces?, la mayoría de la veces somos simplemente la negación de todo lo que afirma nuestro interlocutor.
El último detective salvaje…

En el Café Martínez, hablo con Casimiro.
Mejor: En el café Martinez, Casimiro nos cuenta la historia de su vida, que para nosotros es una película. Conozco parte de la historia, ya que la he oído por partes, mitad en Santiago, mitad en Buenos Aires.
(1)
Casimiro tenía el talento de aprovechar una ciudad como Buenos Aires, ya que estando en su casa no había que cambiar de manzana para poder aprovechar algunas de las principales delicias de la vida. Así sin caminar más de una cuadra uno podía ir por ejemplo al café Martínez o a Solomía (las mejores carnes de Buenos Aires), además de poder solucionar algunos problemas domésticos como ir al supermercado o comprar uno que otro insumo para la casa, aunque estos problemas eran los que menos preocupaban a Casimiro para quien lo cotidiano no existía, para él la vida estaba hecha sólo de hechos notables e hizo de su vida una película donde sólo hay escenas de acción y uno la mira sentado en la punta del asiento.
(2)
La película es a la luz de las velas, como Barry Lyndon, la película de Kubrick que ha Casimiro tanto gustaba por los recursos visuales. Me lo imagino como a Redmond Barry, el protagonista, jugando a los naipes encantando a la multitud, la que está compuesta en su mayoría por chicas. Si embargo, a diferencia de Barry, Casimiro no fue por la vida buscando la promoción social ni menos los títulos de nobleza, lo suyo fue un deambular por el mundo en libertad, disfrutando cada momento como quien tiene los días contados. Casimiro siempre prefirió, en tiempos de escasez, gastarse los últimos pesos del mes en una buena trucha rellena preparada en un buen restorán a ahorrar o comprar cosas para la casa. Siempre prefirió vivir el momento y no en el largo plazo. En ese sentido fue un valiente, como el poeta que se adentra de noche solo en el cementerio.
(3)
Los efectos visuales de la película se logran a través de la modificación de una cámara Mitchell y de objetivos Zeiss de focal 50mm y de abertura F0.7, que yo no tengo idea que significa pero que Casimiro de seguro sí, siempre ligado al mundo del cine, la publicidad y lo audiovisual. El café Martinez era por lo general nuestro refugio matutino, desayunábamos un par de capuchinos con algún dulce. Ahí supe de su paso por Chile y por Brazil. Ahí supimos de la mejor trucha rellena del mundo que paradójicamente se sirve en el campamento minero de Chuquicamata que ya no existe, en el desierto más árido del mundo, a kilómetros del mar y de cualquier río. Ahí supimos de Barry Lyndon y de que es mejor usar el cinturón de seguridad en los aviones o de lo contrario puede uno terminar pegándose cabezazos contra el maletero por hacerse el lindo con alguna chica. Y entonces me dan ganas de decirle que yo siempre me pego cabezazos por culpa de las chicas, pero no por hacerme el lindo ni tampoco por ir en ningún avión.
(4)
Fue en una visita a Buenos Aires la última vez que lo vi. Fui con Lucho, quien iba a visitarlo como buen hijo que es. En cambio yo simplemente me aproveché de la ocasión para abusar de su hospitalidad y tomar unos días de descanso. Recuerdo que bajamos del avión cerca de la medianoche, tomamos un taxi a casa de Casimiro y al llegar, después de los abrazos respectivos, decidimos ir a Solomía. Pensé que era un poco tarde pero recordé que al otro lado de la coordillera los horarios están desplazados alrededor de 5 horas respecto de lo que nosotros acostumbramos. Después de una agradable comida y buena conversación, esperando para pagar la cuenta, nos vimos (los 3) moviendo nuestras cabezas al unísono en dirección a la puerta para ver salir a una chica de esas que hacen que se detenga la respiración. Ninguno atinó a decir nada, como si fuera una especie de homenaje el guardar silencio para no ensuciar una escena perfecta. Quizás sabíamos que en la película de nuestras vidas esa escena no tiene diálogos, quizás sólo el sonido de la zarabanda de Haendel, como en Barry Lyndon.
(5)
Leyendo a Piglia (otro argentino) caí en la cuenta de que Casimiro encarna a la perfección la figura del ‘detective’, protagonista de toda novela policial. Encontré sin quererlo, la mejor forma de definirlo: soltero, célibe, sin ataduras ni con el dinero ni con las mujeres, características esenciales de todo verdadero investigador. No formó parte de ninguna institución social, no tuvo partido ni Dios ni bandera que guiara su destino, ni siquiera cultivó, de la manera que estamos acostumbrados, la célula básica de la familia. Esa cualidad antiinstitucional garantizó su libertad.
Cito a Piglia: Porque es libre y no está determinado, porque está solo y excluído, el detective puede ver la perturbación social, detectar el mal y lanzarse a actuar. Pero no se trata de la locura, sino de la lucidez extrema. Es la figura misma del gran razonador.
(6)
Esa noche, cuando salíamos de Solomía, caminamos tranquilamente, nuevamente al unísono, por la vereda que nos conduciría a casa (Casimiro tenía la costumbre de tomarte el hombro al caminar, sobre todo de noche por seguridad). Ya llevábamos una media cuadra en silencio cuando Casimiro la tira: “Que lindas son las chicas lindas“, amarrando nuestra última escena en el restorán y dejando de paso estructurada toda nuestra película en ese viaje. Y no había mejor final porque la frase era perfecta y habla por sí sola. No había nada más que agregar.
Y justo cuando veo esbozar en mi rostro la misma sonrisa con que le contesté a Casimiro esa noche me dan ganas de parecerme más a él. Entonces decido que es hora de ir a dormir, he contado lo que conozco de su historia y la he entreverado con la mía, como debe ser. No he querido narrar otra cosa que la experiencia única de sentirlo narrar. Porque él fue para mí la pasión pura del relato. El último detective salvaje…
Aplausos…
sueños…

El gremio de mi ganja y el respeto ajeno a la escuela divina del poder
universal azar melaza en la cancha el patio lleno de los personajes
precisos necesarios tomando cerveza en el pasto hey! hermano toma mi
mano y hagamos un pacto pacto pacto… tome la determinacion de tener
decision accion de prediccion solemnemente buah! tiro de gracia
eminentemente mi sol hizo solo mi metrica matematica de vida oh que
loco! calle a calle move a move amotinar quiero poder feliz expresar
mi angustia al pasionar movimiento mundial del rap hip-hop solo
revolucionario nada que ver con el mercado del glamour o posiciones
superfluas de la luz de este mismo oido de mi chile este chile que
dile dale a solo somos lo que somos en precosis coxis te soy bajo
los beat’s de mi corte tramite viste como caiste como un mensaje en
el viaje del miraje y todo esto en presencia y puntualidad el tiro
de gracia es una enseñanza meditar pues lo que yo siento… nadie
es el dueño solo la llevamos muy dentro de llaman sueños nadie es el
dueño solo la llevamos muy dentro se llaman sueños… lo que los
demas alejan por no conocer sus propios limites humanos sus propias
fallas no hemos ganado en fin comienza un nuevo dia que temor mira
mis fechas mira mis practicas cada segundo son desengaños mira mis
tacticas que en años me condenan apoderandose de mi historia haciendo
el set papel cato señor reconoceme mi unico derecho esta en no
formalizar tu piel espera volverce de algun dia de su color natural
radical y mis pelos son cuestionamiento raza latinoamericana enseña
la reseña que hoy escribo como apolo con respeto me recuerdo alguna
vez una historia sin final decision prediccion obstaculo que en la
escuela yo llevo mis estudios el estudio estupido oido sobre el sitio
yo pedro juan y diego son tan libres como yo pero en este laberinto
nadie sabe su destino y es palabras contra hechos… nadie es el dueño
solo la llevamos muy dentro de llaman sueños nadie es el dueño solo
la llevamos muy dentro se llaman sueños… inevitables tragedias
comediantes de dias antes de no haber cambiado de actitud o de opinion
sera por eso que hoy todos se sienten dios y se sientan en un dios
como un reciproco redencion a hora apocaliptica mierda real que divino
solo con la luz y ves estupidez al igual que las drogas y las
alcachofas la cannabis dos veces temporada los alcaloides y las
comidas isotericas el dolor el dolor pues quiero que me pongan en
este pasatiempo… nadie es el dueño solo la llevamos muy dentro
se llaman sueños… de golpe golpe verso a verso prose saliva saliva
que alivia alivia la desesperacion de estas lineas hechas por el
bien comun la evolucion musical nose a donde vamos a llegar tiros al
aire bailes satirico cinico jaja! rapche rapche… nadie es el
dueño solo la llevamos muy dentro de llaman sueños nadie es el dueño
solo la llevamos muy dentro se llaman sueños nadie es el dueño solo
la llevamos muy dentro de llaman sueños nadie es el dueño solo la
llevamos muy dentro se llaman sueños… todos en sus casas riegen sus
plantas que aqui llego juan pincel el arte del hiphop aqui somos
todos como amigos… riegen sus plantas… vagavundeando ahi en el
lugar…
Alberto Sartori Hevia…

Cuando se quiere hablar de Sartori, como de cualquier otra persona en estas circunstancias, uno tiende a buscar imagenes para recordarlo. Pero en su caso también hay sonidos o simplemente ruidos y gestos y muchas cosas más que recordar, de eso estoy seguro. El suyo fue un paso por el mundo con escándalo, en ningún caso pasó inadvertido.
Del lado de las imágenes se ve literalmente a un tipo fuera de lo común, eso sin duda. Se lo ve cruzando el patio de la escuela con un caminar que parecía que estuviera cojeando, como si se tratara de una reciente lesión del último partido de fútbol o de golf o de Ballet o de Atletismo o de Hockey o de lo que fuera, porque lo hizo practicamente todo y con él “todo” era poco. Lo recuerdo con la chaqueta sobre la cabeza imitando, según él, a su esposa al momento de recibir la comunión de cada día en la Iglesia. Lo recuerdo con la corbata verde para el día de Italia. Lo recuerdo con la pierna levantada en 120° imitando un paso de Ballet. Primer requisito para una biografía que no quiera pasar inadvertida: construir una imagen de sí mismo…
Del lado de los sonidos recuerdo su imitación del aullido de un perro. Según él, remedio perfecto para las noches de trabajo solitario en la escuela. También las óperas, los gritos, los retos y los gestos, además de la gran cantidad de sonidos usados para ejemplificar todo tipo de complejas operaciones arquitectónicas, las que seguramente tenían una traducción directa a la forma en un lenguaje propio que nunca pudimos descifrar. Primer requisito para una biografía que no quiera pasar inadvertida: la creación de un lenguaje propio…
No creo que Sartori sea recordado como un arquitecto demasiado relevante en el ámbito nacional a pesar de tener obras en gran cantidad y calidad, ya que fue antes que todo un profesor y es ahí donde pienso derrochó el máximo de sus energías y ganas. Él siempre se sintió cercano a la figura de Kahn (el profesor) y a la de Frank Lloyd Wright (el arquitecto). Es un hecho conocido que sentía gran admiración por ambos. Se podría decir que ellos fueron sus máximos referentes tanto al momento de proyectar como de enseñar. Le gustaba explicar la forma en que Kahn enseñaba, asegurando que la arquitectura se puede enseñar. Todos los que, dada la oportunidad de seguir una carrera docente lo hemos hecho, es porque tenemos de alguna manera la misma convicción.
No me gustaría aquí enumerar las cosas que Sartori nos enseño porque sería tedioso y poco prolijo, pero me quedo con algo que pienso marca de alguna forma la manera que tengo hoy de ver este oficio: Sartori fue el primero que nos hizo ver la importancia de la ‘forma’ de los objetos que producíamos. Siempre nos exigió que nuestros edificios se parecieran a algo. Así un hospital tenía que ‘parecer’ hospital o algo relacionado, lo mismo que una Cineteca o un colegio. Siguiendo, de alguna manera, la línea de enseñanza de John Hejduk en EEUU, en su taller primaba el lenguaje de las formas por sobre el del discurso. Y eso siempre se lo agradeceré. De esta manera las soluciones prestablecidas eran descartadas de antemano y teníamos que trabajar muy duro para encontrar nuevas figuras y estructuras que fuesen llamativas, atractivas y que nos entusiasmaran. Este ejercicio muchas veces se volvió gratuito y sin fundamentos pero sabíamos que con él era mejor arriesgar en los gestos y no pasar por “tímido” en el diseño, equivalente al peor de los males del arquitecto. Quizás toda su filosofía de la enseñanza de la arquitectura se reducía a la de Aristóteles, donde el maestro centra su objetivo en simplemente entusiasmar al alumno, para que éste luego aprenda por sí mismo. Puedo decir con seguridad que ese entusiasmo lo vivimos y que algunos lo seguimos viviendo aún hoy. Desde ese punto de vista el objetivo se cumplió. Primer requisito para una biografía que no quiera pasar inadvertida: la valentía del poeta de se atreve a orinar de rodillas…
Tuvo algunos incursiones en el bloque A de nuesta escuela donde se encuentra el área administrativa y docente. De estas incursiones las últimas fueron como Director de Departamento, donde siempre debido a su personalidad explosiva y sin filtros logró más de algún enemigo. Profesores de nuestra escuela de seguro peores que él tanto dentro como fuera de la cancha.
Sólo queda esperar que sigan existiendo figuras como las de Sartori que nos samarreen y nos saquen de vez en cuando de nuestra cómoda complacencia, aunque nos disguste. Profesores como él se encuentran cada vez menos en el ambiente universitario. De seguro una de las razones por las cuales vemos cada vez menos entusiasmo y ganas entre nuestros alumnos, a quienes les cuesta cada vez más encontrar la fascinación en lo que hacen. Primer requisito para una biografía que no quiera pasar inadvertida: hacer de la propia biografía una propuesta…
Creo que fue Gustav Mahler quien lo dijo: “Los hombres razonables me resultan aburridos, me gustan los que exageran.”
Aplausos.
contra la forma…

manifiesto. Vivimos tiempos en donde se confunde lo simple con lo fácil; lo ya probado con el profesionalismo; tener método con hacer todo al pie de la letra. Tiempos en donde es más fácil botar que reparar, adecuar y poner en valor. Se privilegia un ‘uso adecuado’ y ya no quedan espacios dentro de nuestras casas para la improvisación. Nuestra lectura de las cosas es hipersimplificada, tendemos a homogeneizar, distribuir, facilitar, apurar y abusar del ángulo recto. Finalmente Dionisio ha ganado la batalla.
Dionisio. Lo encontramos en las calles, en casi todos los edificios que vemos a diario, se lo ve dibujado en el perfil de nuestras ciudades, sobre todo de la periferia. Está presente en el trabajo, en el café matutino y en casi todos los objetos con que convivimos día a día. Está en nuestras Aulas, en el Estudio, en las miradas displicentes y sobre todo en el tedio que nos carcome como el peor de los males. Dionisio tiene la cara cuadrada. En él se privilegia el ángulo recto, en una relación con la realidad sin fisuras. Se opta por la caja que declara altanería y desprecio, la sencillez que esconde incompetencia. Dionisio se desentiende de las estructuras y privilegia las ideas instantáneas, el camino corto, y no ya las imágenes. Con él hay discursos. No hay fisuras ni menos figuras.
Apolo. ¿Y dónde diablos está el maricón de Apolo? Apolo se quedó escondido en la arquitectura de los años 70, en algunas casas de Jorge Swinburn Pereira (sólo algunas), en el centro de algunas ciudades que aún no han hechado abajo ni el espíritu extremadamente consumista de los FU, ni doña siútica o el señor alcalde, o los tres juntos. Cuando nos ponemos nostálgicos lo vamos a buscar en las curvas ¿Dónde han quedado las curvas? y las líneas quebradas que aún conservan algunos edificios de Kulchewsky y algunas casas con forma de barco. En algunos accesos de edificios, en algunas plazas (sin pasto ni juegos), en algunos edificios públicos y en alguna finta o algún amague de un jugador valiente que se olvidó de jugar por el resultado.
divergencia. ¿Y porqué no simplemente explorar en los intersticios, en la proliferación de sentidos, en la acción simbólica, en la cultura popular, en las intuiciones sugerentes, en la revuelta, en las razones de la pasión? ¿Y porqué no hacerlo con curiosidad infantil, sin expectativas de rendimiento ni de eficacia? ¿Porqué no aventurarse a proponer con el entorno, con la propia biografía, aunque sea sólo para volver a barajar las cartas?
imágenes. El espectáculo que nos invade se puede resumir en sólo dos imágenes: La primera es la imagen de un pez que se come a otro pez que se come a otro pez que se come a otro pez que se come a otro pez y así sucesivamente hasta el infinito. La segunda es una imagen de otro tiempo de un hombre que bebe apoyado en su lanza. La misma con la que se gana los chuscos de pan y el vino que bebe.
sueños. Somos ese espectáculo que nos invade y que ha llegado a ser nuestra propia vida imaginaria. Un sueño dentro de otro sueño.
forma vs enfermedad
forma 1 – enfermedad 0
Escribir sobre la enfermedad es siempre atractivo, pero mentiroso. La única manera de hacerlo realmente es en posición horizontal, mirando el techo desde la cama de un Hospital, esperando esos resultados que decidirán esa batalla entre la vida o la muerte ó la muerte en vida, que es casi lo mismo. La enfermedad es una batalla del cuerpo por no rendirse ante la catástrofe, al hálito de pestilencia y pudredumbre que nos llena y que indica que nuestras defensas están a punto de bajar los brazos, que ya te encuentras en el corredor de la muerte. Porque el cuerpo es débil, que duda cabe, y no siempre es capaz de seguir el ritmo, de bailar al compás.
forma 1 – enfermedad 1
El médico, como todos los días, se asomaba por la puerta a las 8 en punto. Para esa hora se suponía que mi cuerpo moribundo ya estaría con medicamentos, bañado, tomado desayuno y la cama hecha. Pero la realidad no era así gracias a la pelea que tenía con todo tipo de enfermeras y asistentes y que se venía librando desde las 5 y media de la mañana y que no me dejaba dormir. Cuando el médico aparecía la luz era casi inexistente por las cortinas cerradas y todo olía a muerte y destrucción. El panorama mostraba un cuerpo tendido sobre la cama, sin bañar y sin afeitar, en una posición completamente arbitraria, como si lo hubieran tirado ahí. Había preguntas de rigor, de buena crianza y de buena educación. Un manual para tratar al moribundo y también algunas excusas sobre cuando estaría el resultado de los exámenes. Requisito indispensable para ganar la guerra.
forma 2 – enfermedad 1
No hay enfermedades sino síntomas. De ahí su interés, porque se nos muestran como un crucigrama que es necesario descifrar y ponerle nombre. De ahí el interés por descubrir que es lo que nos sucede, que bichos nos comen por dentro. Descubrirlos es nombrarlos, y al hacerlo se logra una rara satisfacción, equivalente al detective que descubre al asesino que obviamente siempre es el mayordomo. Ciertas personas con tendencia a la Hipocondría y a la automedicación (todos conocemos a alguno) encuentran quizás precisamente ahí su satisfacción, en adelantar el pronostico aunque sea inventado. No importa que no sea cierto que tengo ésta u otra enfermedad. Basta con creerlo y vengan esas pastillas para terminar de asegurar esa sensanción de placer. Mientras más enfermedades mejor ya que son como cicatrices, heridas de guerra que se muestran con orgullo ante los ojos de otros tan sufridos como ellos en diálogos bizarros que sólo rozan la cordura.
forma 2 – enfermedad 2
Por su marcado acento mi médico era sin duda del otro lado de la cordillera. El entraba despreocupado y casi gritando un !Buenos días¡, como si fueran buenos, como no dándose cuenta de lo que allí sucedía. No se puede entrar así en medio de una batalla. Como mínimo se debe entrar medio agachado, agazapado por temor a que te llegue alguna bala. Hablando bajo para que no te escuche el enemigo. Los análisis siempre fueron desfavorables, por supuesto. Parecía que estar allí era una especie de rendición incondicional, aunque mi cuerpo seguía dando la batalla a brazo partido, y ésta venía firmada de antemano por un general al cual nosotros no conocíamos y que seguramente nos traicionó el muy maldito. Y mi médico era de su bando, si hasta tenía un anillo muy grande en su dedo meñique de la mano derecha. Seguramente una marca tenebrosa para reconocerse entre ellos.
forma 3 – enfermedad 2
“Pero también puede ser un acto liberador. Ejercer, durante unos minutos, la tiranía de la enfermedad, como esas viejitas que uno encuentra en las salas de espera de los ambulatorios y que se dedican a contar la parte clínica o médica o farmacológica de su vida, en vez de contar la parte política de su vida o la parte sexual o la parte laboral, es una tentación, una tentación diabólica, pero una tentación al fin y al cabo.” (Bolaño) Al igual que con Bolaño es el Hidago quien tiene al cuerpo entre la espada y pared. Quizás se trate del único organo que sea el receptáculo del aprendizaje poético. En él se hacen carne viva la comida, el alcohol, la automedicación y hasta enfermedades de transmisión sexual. Es el depositario de todos nuestros excesos, nuestras exageraciones. Bolaño lo sabía muy bien. Hizo de su médico Hepatólogo no sólo su médico de cabezera sino que también su amigo. Y aquí estamos, esperando el ascensor, Bolaño y Yo, para un nuevo control de los “índices”. Él sonrie y me dice que se me olvida un último síntoma del que tiene que hacerse cargo el Hígado. “El más importante”, me dice, mientras levanta un poco las cejas y se acomoda los lentes. “Y también el más maligno:…el aburrimiento“
forma 3 – enfermedad 3
El anillo tenía grandes letras en tres caras planas que rodeaban el dedo, lo que hacía ver el anillo de un aspecto rectangular. Logré ver que una de las letras coincidía con su apellido, las otras dos no pude reconocerlas. Usaba una ropa que correspondía a una moda antigua, de como hace 10 años. El tipo de camisa, así como la corbata y el marco de los anteojos de color dorado no coincidía con el aspecto de una persona de su edad. Lo que me hace pensar que quería parecer mayor. Lo que entre médicos es de gran utilidad. Mientras más experiencia en el campo de batalla se tenga, más te escuchan los soldados.
Alargue
El aburrimiento es el tedio. La derrota. …Yo creo (dice Bolaño analizando unos versos de Mallarmé) que Mallarmé está hablando de la enfermdad revestida con los trapos del aburrimiento. La imagen que Mallarmé construye sobre la enfermedad, sin embargo, es, de alguna manera, prístina: habla de la enfermedad como resignación, resignación de vivir o resignación de lo que sea. Es decir está hablando de derrota. (Bolaño) Y ahora que nos bajamos del ascensor y camino plácidamente por los campos junto a Bolaño, dejando la batalla atrás con sus luces y estrépitos pienso que este es el peor de los males, la resignación, la derrota que nos asola cada día. Y que a mí me tuvo a punto de palmarla y mi hígado fue el primero en saberlo. Que importa lo que haya comido, lo que haya bebido, los medicamentos que me haya autorecetado o las mujeres con que me haya acostado, si lo más importante era eludir al peor de los males: el aburrimiento y la resignación. La derrota inapelable.
…Comprendí -dijo Bolaño en ese momento de tranquilidad e infinita quietud- que los viajes, el sexo y los libros son caminos que no llevan a ninguna parte, y que sin embargo son caminos por los que hay que internarse y perderse para volverse a encontrar o para encontra algo, lo que sea, un libro, un gesto, un objeto perdido, para encontrar cualquier cosa, tal vez un método, con suerte: ‘lo nuevo’, lo que siempre ha estado allí…
Penales
Lo que mi acta de rendición impuesta no tenía planificado es que mi cuerpo y yo hicieramos una última jugada, una jugada desesperada, es cierto, una jugada del tipo del que sabe que va a morir irremediablemente pero que por lo menos quiere llevarse algunos del otro bando con él. Ese día cuando mi médico abrió la puerta el panorama era radicalmente opuesto a lo que se esperaba. Primera regla de Oro de toda batalla: atacar por sorpresa. Si hasta la gran cantidad de luz de la habitación le molestó al entrar y tuvo que cubrirse con el brazo. Las cortinas estaban abiertas de par en par; la cama hecha; el enfermo sentado, afeitado, bañado, desayunado y oloroso; si hasta una sonrisa (un poco desdibujada es cierto) se podía ver sin hacer mucho esfuerzo. Su cara fue de asombro, había recibido un certero tiro en el abdomen, letal a todas luces porque no atinaba a emitir palabra alguna. Sus últimas palabras fueron al teléfono, para pedir un formulario para dar el alta médica.
melaza…
Somos humanos animales trabajando en lo urbano, a veces vamos a las fiestas/
El brillo del resplandor nunca se apaga porque siempre aprendes prendes el incienso sativo serbatana santería representando mi ritmo, y ahora tomando el pulso de la rima/
Pluto de luto me toca a mi y ahora escupo al suelo porque sé que encontraré más terreno pero, bajo los árboles en sus raíces los bichos me dicen que siempre volveré a lo mismo/
Ni la peste, ni la muerte , ni los colonizadores temblores, razones del por qué yo no pueda estar aquí, opacarán la intención del silencio en su esencia, despierta/
Despierta, despierta, despierta/
Combo natural sonora corporación comité ven a ver tiro de gracia mistiklan magia negra, comienza un nuevo día, despierto temprano en la mañana me tomo unos mates, riego las plantas, doy una tajada, una vuelta a la manzana mañanera buena compañera y me la como y cuando sabe a poco almuerzo a veces no, camino, paro, sigo caminando y me pregunto dónde llegaré hallaré así mi hallazgo no hago caso, rebelde paso un vaso con agua me canso pienso descanso duermo sueño y necesito el olor del placer el deseo del amor el sexo de una mujer yo soy aquel que permanece siempre así, yo soy aquel que permanece siempre así/
Scooby doobie bulla en la casa que toda la gente que aquí esté presente alzen sus melazas, queremos ver el humo en el aire (baile) gente arriba humilde ánimo como lo digo yo-yo/
Zum kamikaze por el aire que que nunca se detiene camino verde verde verde ojo rojo cielo azul y todo lo demás que digas tú todo lo demás que digas tu/
Ma men y juanito friki flava aquí estoy en mi pachamama calla habla el sabio aclama la oración la dicta vuestro señor de los anillos de zaturno yezca-finga- vida la vida es dura como un muro el mundo a mis pies Juan, tirando el verso a la perra, la guerra, la z de zaturno la perra, la guerra, la z de zaturno el rúbulo, la estrella, la esfera el rúbulo la estrella la esfera/
Scooby doobie bulla en la casa que toda la gente que aquí esté presente alzen sus melazas, queremos ver el humo en el aire (baile) gente arriba humilde ánimo como lo digo yo-yo/
Zum kamikaze por el aire chk chk chk chk chk chk chk chk chk chk chk chk chk ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh/
Historia abreviada de la literatura portátil…
…Cada vez me parece más evidente que nosotros, los portátiles, hemos venido al mundo para expresar el fondo más secreto y recóndito de nuestra naturaleza. Esto es lo que nos separa de nuestros tibios contemporáneos. Y es que creo que estamos profundamente unidos al espíritu de la época, a los problemas subyacentes que la acosan y le dan su tono y carácter. Somos siempre duales en apariencia, y lo somos por cuanto encarnamos lo nuevo y lo viejo al mismo tiempo. Nosotros tenemos nuestras raíces en el mismo futuro que tan hondamente nos preocupa. Tenemos dos ritmos, dos rostros, dos interpretaciones. Estamos integrados con la transición, con el flujo. Sabios en un nuevo estilo, nuestro lenguaje es críptico, voluble y chiflado. Tan críptico como esta postal que está llegando a su término: una postal que, en el fondo, no pretende más que informarte de nuestra gran fiebre creadora y de nuestra constante exaltación del gusto por las expresiones literarias breves: una postal que alaba el lenguaje expedito y que denuncia el gesto pretencioso y universal del libro…
…A los shandys sus instintos de coleccionistas les fueron bien útiles. Aprender era una forma de coleccionar, como en las citas y extractos de las lecturas diarias que ellos acumulaban en cuadernos de notas que transportaban a todas partes y que solían, a menudo, leer en sus reuniones de conjurados de café. Pensar era también, para ellos, una forma de coleccionar, por lo menos en sus etapas más tempranas. Anotaban concienzudamente ideas extravagantes: desarrollaban miniensayos en cartas a amigos; reescribían planos para proyectos futuros; apuntaban sus sueños; llevaban listas numeradas de todos los libros portátiles que leían…
…pues el arte del vagabundeo por las calles de la imaginación revela la verdadera naturaleza de la historia de la ciudad moderna y nos conduce a las puertas de ese edificio singular, donde vive el último shandy.
Se trata de alguien que abarca su vida como un espacio en el que se puede trazar un mapa. Y es alguien que ya en Port Actif, fundando la sociedad secreta, se considera un melancólico al que la soledad le parece el único estado humano apropiado: la soledad en la gran metrópoli o la ocupación del paseador ocioso, libre para soñar despierto. Se considera un melancólico, pues vino al mundo bajo el signo de Saturno, que es la estrella de revolución más lenta, el planeta de los desvíos y las dilaciones. Y bajo ese signo se pierde, como buen paseante ocioso, en el laberinto de odradeks donde lentamente se rompe el hielo del Moldava…
…Para el último shandy, para quien su libro es otro espacio donde pasear, el verdadero impulso cuando lo miran es bajar los ojos, mirar a un rincón, bajar la cabeza hacia el cuaderno de notas, o mejor esconderla tras el muro portátil de su libro…



